lunes, 31 de octubre de 2011

Eco activista brasileño es asesinado después de que predijera su propia muerte


El activista del Amazonas, Joao Claudio Ribeiro da Silva, y su esposa fueron asesinados por la mafia de la tala ilegal; Da Silva es un verdadero guerrero de la Tierra
En un trágico caso sintomático de la ecología a merced de la usura, el activista en pro de los bosques tropicales del Amazonas, Joao Claudio Ribeiro da Silva y su esposa Maria do Espirito Santo fueron asesinados la semana pasada en el norte de Brasil. Da Silva había predicho su muerte seis meses atrás, después de ser amenazado por productores de carbón vegetal y empresarios de la tala ilegal.
“Protegerñe los bosques a toda costa. Por eso es que me puede llegar una bala a la cabeza en cualquier momento -porque denuncio a los taladores y a los productores de carbón vegetal”.
En el video en su platica de TED, Da Silva valientemente enuncia su creencia de que matar árboles del bosque tropical es asesinato.

Da Silva y su esposa fueron asesinados en una emboscada en el estado de Pará. No se conoce los nombres de sus verdugos.
“Tenemos otro Chico Mendes”, dijo el periodista brasileño Felipe Mulanez al diario The Guardian, refiriéndose al matrir ambientalista que fue asesinado en 1988.
En un reporte compilado en el 2008, grupos de derechos humanos brasileños incluyeron a Da Silva entre una lista de docenas de activistas considerados en riesgo de ser asesinados.
“Las personas me preguntan ‘¿Tienes miedo?’ Sí, soy un ser humano, claro que tengo miedo. Pero mi miedo no me hace callar. Mientras tenga fuerzas para caminar denunciare a aquellos que dañan el bosque”, había dicho Da Silva.
Pese a tener miedo, pese a saber que podría fácilmente morir, Da Silva, como un redivivo guardian del Amazons, sigió protegiendo este bosque: punto geopático vital de nuestro ecosistema. Da Silva es un matrir, en la acepción de testigo -no de sufrimiento-. Testigo de las fuerzas enceguecidas de la explotación salvaje y la corrupción del dinero. Testigo victorioso al fin,  feliz al cumplir lo que dijera Sri Chinmoy: “Estoy feliz, porque me he conquistado a mi mismo y no al mundo. Estoy feliz, porque he amado al mundo y no a mi mismo”. O aquella enigmática frase de Kafka que sirve como nuestra humilde guirnalda a Da Silva:”En la lucha entre el mundo y tú escoge al mundo”. Hay hombres que mueren por otros hombres y hay hombres que mueren por miles de árboles. Los dos son igualmente nobles. Larga vida en ese fuero secreto en el vientre azul de la Tierra para Da Silva y su esposa Maria do Espirítu Santo.
[Guardian]

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