sábado, 25 de diciembre de 2010

La risa, ausente en la religión.


25.12.10 | 12:00.


Todas las religiones suprimen la risa. La meditación, la oración, los ritos, las procesiones... ¡siempre tan serios! Mucho nos tememos que tal seriedad no sea hoy otra cosa, a la vista de las asambleas dominicales, que tristeza ingénita. Un género novedoso, pero a la postre tristeza.
La cara, espejo de la mente, amortecida, las comisuras de los labios caídos, las cejas entre paréntesis, la cabeza cayéndose por su peso, los ojos entreverados cuando no soñolientos, las contestaciones de rigor apenas un bisbiseo, los cantos semitonados en tesituras cavernarias... y jamás la risa franca.
¿No es la risa algo propio de los humanos? Lo mismo que el razonar, el criticar, el volver y revolver, el hablar... la risa es el hombre.
Abundan “Virgen de los Dolores”, "Virgen de las Angustias", “Cristo de la buena muerte”… pero no "Cristo del chascarrillo", "Virgen de la Carcajada"... Como mucho se atreven a decir "Causa de nuestra alegría". [¿Qué alegría?] ¿Por qué son tan circunspectas las religiones, tan envaradas, tan estiradas?
Ya que todo lo humano lo han suplantado ¿por qué no existe en las religiones la “fiesta de la risa”?
La verdadera alegría se manifiesta en la risa, no hay otra directamente relacionada con la alegría. Dicen "ellos" sin embargo que la verdadera alegría es "interior" y continuamente hacen referencia a la alegría, pero no hay tal.
No sorprende que un "padre de la Iglesia", por nombre Juan, Juan Crisóstomo, cuyo sobrenombre en palabras nuestras sería "piquito de oro", dijera: La risa no parece ser un pecado, pero conduce al pecado.
La religión siempre "supone" que existe "algo" pero sin la manifestación de ese "algo": así es su alegría.
¡Que grande y beneficiosa es la terapia de la risa! Reír todo lo cura, empezando por uno mismo.
Deberían instituir procesiones de la risa o asambleas de la broma. Y, bien pensado, poco habría que sustituir respecto a las que ahora se realizan, porque todas en ellas son una descomunal broma. Hay que darse al sano ejercicio de reinventar la ironía como religión; y quizá más en la religión.
Y dicen, decían, que en la pascua hodierna los fieles se entregaban al "risus paschalis"...

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